La cerveza es una bebida natural muy saludable. De hecho, científicos del departamento de Química de la Universidad de Wales, en Cardiff (Reino Unido), aconsejan el consumo diario de cerveza en dosis moderadas, "por sus múltiples cualidades". Entre ellas destacan que la cerveza incrementa el colesterol "bueno", mejora la coagulación de la sangre, tiene un alto valor nutricional, favorece la digestión e, incluso, aconsejan su consumo a las mujeres en periodo de lactancia, dado que estimula el flujo de leche materna. Asimismo, la Universidad de Harvard incluye la ingesta moderada de alcohol entre sus nueve medidas para evitar un ataque al corazón.
La cerveza no contiene grasas, ni azúcares y es rica en hidratos de carbono, proteinas, vitaminas, fibras y sales minerales. 100 mililitros de cerveza contienen menos calorias (42 kcal) que la misma cantidad de leche, zumo de piña, vino o cualquier otra bebida alcohólica.
La graduación alcohólica de la cerveza (entre 4 y 7°) es la menor de las bebidas alcohólicas más comunes, aunque existen cervezas especiales con mayor graduación.
El lúpulo y la vitamina B presentes en la cerveza funcionan como un sedante suave, y según recientes investigaciones, beber cerveza con moderación reduce la irritabilidad y relaja.
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